Caminar.

Acabo de leer un artículo ( http://pijamasurf.com/2014/04/sobre-salir-a-caminar/)  y no puedo estar más de acuerdo.

Cuando salgo a caminar lo hago con la intención de olvidarme de todo lo superficial y concentrarme en lo pequeño, en los detalles, en las cosas que quizás la estresante vida moderna no nos permite. Cuando camino, cuando camino solo para ser exactos, ñunça estoy solo. Cuando camino, camino acompañado de los recuerdos, de las imágenes de la gente que no tengo cerca. Cuando camino, me invento gente que camina conmigo y tenemos algunas a conversación filosofía de cuando en cuando. Cuando camino, camino solo, contemplando el paisaje, pensando en lo bella que es la naturaleza y lo afortunado aro que soy al tenerla a la vuelta de la esquina. Cuando paseo, también fotografio, y en los paisajes que contemplo también me invento historias y pienso como ha podido ser que el paisaje sea así o asá. Cuando camino, respiro hondo y lleno mis pulmones de naturaleza, y me lleno de verde y de marrón y del resto de colores. Y al llenarme de naturaleza el día a día es más llevadero.

Caminar para mí es vivir y soñar despierto y ser consciente de lo afortunados que somos los humanos que amamos la naturaleza.

Caminar también es fotografiar, ambas actividades están íntimamente unidas para mí. Caminar y fotografiar, soñar y contemplar, respirar hondo y encuadrar. Caminar, fotografiar, vivir.
Durante el paseo de hace unos días hice unas cuantas fotos panorámicas que os enseño a continuación.

He dejado para el final mi foto favorita de esta sesión. 

Pasear todo lo que podáis, soñar todo lo que podáis.

Paseo a la orilla del lago helado.

Después de casi un par de meses sin dar un garbeo por la orilla del Mälaren, cosa que he hechado de menos, el viernes después de ir al súper salí de casa con ganas de respirar aire fresco y escuchar el silencio cuando el agua de la superficie del lago se ha congelado. Empecé el paseo en la estación de cercanías de Kallhäll, en el exteriordede la estación para ser exactos. Abrieron la nueva estación a finales de agosto del año pasado jueves yo con el puente nuevo sobre las vías. El caso es que me gustan este tipo de estructuras, de diseño bastante vanguardista en el exterior y sencillo y práctico, minimalista incluso, del interior. Los puentes siempre me han gustado. Unir dos barrios, dos pueblos, dos ciudades, dos países… es una idea que siempre me ha gustado. 

En el caso del puente de la estación facilita el acceso a la misma y las zonas residenciales que existen a ambos lados de las vías. Un par de fotos de estructuras humanas fueron suficientes para satisfacer mi inquietud arquitectónica. Ahora tocaba enfilar para el lago. No sabía si estaría completa o parcialmente helado, así que mientras caminaba disfrutando del silencio, que algunos días de invierno es casi total, iban apareciendo imágenes en mi cabeza de cómo me gustaría encontrar el paisaje.

Como siempre lo que imagino y lo que al final es no se parecen mucho. Y como casi siempre lo que encontré fue mejor de lo imaginado. 

Un paisaje minimalista, sencillo, sobrio. 

Y otro de árboles sedientos que inclinaron sus troncos hacia el lago en verano para saciar la sed y calmar el calor y que se olvidaron de volver a erguirse. Tal cual estaban fueron atrapados por el hielo. 

Esas son mis dos fotos favoritas de las que hice el viernes.

Comenzamos el paseo en el exterior de la estación.

Un poco de bosque de camino al lago.

El lago estaba completamente helado y el paisaje me gustó tanto que mientras lo contemplaba apenas noté el frío en mis dedos y mejillas. 

No podía faltar una en blanco y negro.

Y de nuevo la estación desde otro punto de vista, de vuelta a casa.

La gran ciudad.

He visitado alguna, he vivido en una y ahora vivo cerca de una. De las primeras, por ejemplo Londres o Nueva York,  me gustan porque es imposible conocerlas en su totalidad en una primera visita, se necesitan muchas visitas para descubrir sus rincones. Son tan grandes que uno puede dejarse el presupuesto en transporte público o en calzado si a uno le gusta patearse las calles. El caso es que yo siempre disfruto andando y viendo en vivo lo que he visto en foto o en una película o en la tele muchísimas veces, y sentir ese dejavu, esa sensación de haber estado antes aunque sea la primera vez. Y luego perderse por otras zonas menos televisadas o filmadas pero igual o más interesantes. Y descubrir lo genuino de la ciudad, a veces menos bonito, en términos estéticos, pero mucho más interesante y real. De todas formas a mi lo puramente estético no me llena completamente, mientras que lo cotidiano me interesa y me gusta mucho más.

Vivir en Madrid durante prácticamente toda mi vida me ha hecho querer salir de allí, ser testigo de como ha crecido, en exceso según mi opinión, ha hecho que sea menos habitable pero no menos visitable. Demasiada gente, demasiado ruido, y últimamente demasiada contaminación. El caso es que me gusta visitarla y siento curiosidad por saber como va cambiando. Cuando uno está dentro no se da cuenta, todo cambia progresivamente y uno se acostumbra casi sin notarlo. Visitar Madrid es algo que seguiré haciendo.

Ahora vivo cerca de Estocolmo, es una ciudad mucho más pequeña que las anteriores, no llega al millón de habitantes. A pesar de ello siento el mismo agobio que en ciudades más grandes, en las zonas turísticas y comerciales existe la misma aglomeración.

Hasta ahora había visitado las zonas más turísticas y conocidas. Estocolmo es una ciudad muy bonita. El casco viejo (Gamla Stan) es una maravilla arquitectónica, pero las zonas más modernas y vanguardistas también son fantásticas. A partir de ahora quiero visitar el resto de la ciudad y ver como es de verdad. Con estas primeras fotos panorámicas pretendo mostrar ese otro lado de la ciudad menos conocido pero igual de interesante. Es hora de salir del circuito turístico y perderse por los barrios.

En esta primera entrega he fotografiado zonas de la ciudad que ya conocía desde lugares que no conocía y que ofrecen vistas fantásticas y/o interesantes de la ciudad. En próximas entregas visitaré zonas menos famosas, las que no aparecen en las guías turísticas. Espero que el resultado os guste. Yo disfruté mucho, a pesar de las agujetas de hoy, del paseo de ayer.

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El bosque.

A algunas personas les gusta la playa, a otras la montaña. A mí me gusta el bosque, cerca de la playa o cerca de la montaña, eso da igual, mientras halla un bosque cerca en mi cara permanecerá una sonrisa. Puedo pasear acompañado, eso no es problema, pero lo que más me gusta es pasear sólo, ensimismado en mis pensamientos. Estar en el bosque es como practicar meditación. El silencio, casi completo en invierno. El bullicio de la primavera. El color del otoño. Y la luz del verano. En el bosque siempre encuentro la paz que necesito para encontrarme a mi mismo. Me resulta tremendamente fácil aislarme del mundanal ruido y concentrarme en mis pensamientos. El tiempo se detiene y  disfruto lo que este haciendo cada momento. Si paseo, disfruto del paseo. Si fotografío, disfruto de la fotografía. Si contemplo, disfruto de lo que miro. Y siempre, siempre puedo vaciar mi mente y reponer la energía necesaria para el día a día.

También al pasear me acuerdo de las personas a las que quiero y hecho de menos. De vez en cuando imaginó que paseo con alguno de ellos y así les hecho de menos un poco de menos. Recreo las conversaciones que tenemos a través del correo electrónico, videoconferencia, etc. Es mi forma de recordar a las personas que quiero aunque algunas no estén cerca.

El bosque, siempre el bosque. Tan a gusto a la sombra en verano como resguardado de la lluvia en otoño.

Mi amor por el bosque tengo que agradecérselo a mi hermano Manolo, él fue quien despertó en mi el amor por la naturaleza y, sobre todo, por los árboles. Él, que a pesar de vivir en una gran ciudad, ha sido capaz de construir su propio bosque en casa. Decenas de arbolitos (bonsái) adornan gran parte de su casa. Su bosque, aunque en miniatura, también le sirve para meditar y olvidarse del mundanal ruido.

Este post va por ti hermano.

También he desarrollado un gusto particular por las imágenes panorámicas (una imagen compuesta por varias fotografías). Aquí dejo algunos ejemplos de mis últimos trabajos. Espero que sintáis parte de la calma y el silencio que yo siento al hacer estas fotografías y que  paseéis conmigo por estos bosques.

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Postales de Estocolmo. Postcards from Stockholm.

Hace un par de semanas di un paseo por Estocolmo, no voy muy a menudo, pero cuando voy siempre llevo la cámara de fotos, siempre que estoy en un lugar nuevo me gusta “perderme” a propósito, no elijo la ruta,simplemente tomo una dirección y empiezo a andar, puede que aparezca en una zona turística o en algún barrio curioso, esta vez me perdí un poco por la zona turística que es como no estar perdido sino rodeado. En estas circunstancias siempre me gusta apartarme un poco de la multitud y mirar el conjunto, el movimiento de grupos de turistas, grandes o pequeños, siempre me recuerda a los bancos de peces en el mar que parece que no van a ninguna parte pero van todos juntos.

Yo no uso los autobuses turísticos, eso de subir y bajar todo el día, que es lo que publicitan, me parece muy cansado, yo prefiero andar, aunque sean tres o cuatro horas y disfrutar del paisaje y pararme en un sitio que me guste el rato que me apetezca y volver atrás y volver a mirar y seguir.

Esto es lo que me llamó la atención durante mi paseo por zonas turísticas de la capital sueca durante mi paseo de la semana pasada.

Lo que no os puedo decir son los nombres de los canales, los puentes, los museos, las estatuas, las calles, las carreteras, el Gran Hotel, los edificios, las iglesias, la zona del parlamento, el cambio de guardia, los palacios…

Disculpadme si no los apunté, para mí no son muy importantes, para mi lo importante es el paseo, la observación y compartir mi visión.

Espero que disfrutéis de mis postales de Estocolmo.

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Domingo de paseo y helado de chocolate con frambuesas. Chokladglass med hallon.

Hoy, Domingo, ha sido un día muy tranquilo, paseo por la mañana, almuerzo con Mia y Skype con mis padres, mi hermano y mi cuñada y mis sobrinillos, luego siesta, y té de arándanos en el balcón. Del paseo por la rivera del rio Mälaren os dejo estas fotos.

 

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Y para finalizar la jornada un poco de helado de chocolate con frambuesa (chokladglass med hallon).

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Fantástica manera de terminar la jornada, mañana más y mejor. Buenas noches!