El bosque.

A algunas personas les gusta la playa, a otras la montaña. A mí me gusta el bosque, cerca de la playa o cerca de la montaña, eso da igual, mientras halla un bosque cerca en mi cara permanecerá una sonrisa. Puedo pasear acompañado, eso no es problema, pero lo que más me gusta es pasear sólo, ensimismado en mis pensamientos. Estar en el bosque es como practicar meditación. El silencio, casi completo en invierno. El bullicio de la primavera. El color del otoño. Y la luz del verano. En el bosque siempre encuentro la paz que necesito para encontrarme a mi mismo. Me resulta tremendamente fácil aislarme del mundanal ruido y concentrarme en mis pensamientos. El tiempo se detiene y  disfruto lo que este haciendo cada momento. Si paseo, disfruto del paseo. Si fotografío, disfruto de la fotografía. Si contemplo, disfruto de lo que miro. Y siempre, siempre puedo vaciar mi mente y reponer la energía necesaria para el día a día.

También al pasear me acuerdo de las personas a las que quiero y hecho de menos. De vez en cuando imaginó que paseo con alguno de ellos y así les hecho de menos un poco de menos. Recreo las conversaciones que tenemos a través del correo electrónico, videoconferencia, etc. Es mi forma de recordar a las personas que quiero aunque algunas no estén cerca.

El bosque, siempre el bosque. Tan a gusto a la sombra en verano como resguardado de la lluvia en otoño.

Mi amor por el bosque tengo que agradecérselo a mi hermano Manolo, él fue quien despertó en mi el amor por la naturaleza y, sobre todo, por los árboles. Él, que a pesar de vivir en una gran ciudad, ha sido capaz de construir su propio bosque en casa. Decenas de arbolitos (bonsái) adornan gran parte de su casa. Su bosque, aunque en miniatura, también le sirve para meditar y olvidarse del mundanal ruido.

Este post va por ti hermano.

También he desarrollado un gusto particular por las imágenes panorámicas (una imagen compuesta por varias fotografías). Aquí dejo algunos ejemplos de mis últimos trabajos. Espero que sintáis parte de la calma y el silencio que yo siento al hacer estas fotografías y que  paseéis conmigo por estos bosques.

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Postales de Estocolmo. Postcards from Stockholm.

Hace un par de semanas di un paseo por Estocolmo, no voy muy a menudo, pero cuando voy siempre llevo la cámara de fotos, siempre que estoy en un lugar nuevo me gusta “perderme” a propósito, no elijo la ruta,simplemente tomo una dirección y empiezo a andar, puede que aparezca en una zona turística o en algún barrio curioso, esta vez me perdí un poco por la zona turística que es como no estar perdido sino rodeado. En estas circunstancias siempre me gusta apartarme un poco de la multitud y mirar el conjunto, el movimiento de grupos de turistas, grandes o pequeños, siempre me recuerda a los bancos de peces en el mar que parece que no van a ninguna parte pero van todos juntos.

Yo no uso los autobuses turísticos, eso de subir y bajar todo el día, que es lo que publicitan, me parece muy cansado, yo prefiero andar, aunque sean tres o cuatro horas y disfrutar del paisaje y pararme en un sitio que me guste el rato que me apetezca y volver atrás y volver a mirar y seguir.

Esto es lo que me llamó la atención durante mi paseo por zonas turísticas de la capital sueca durante mi paseo de la semana pasada.

Lo que no os puedo decir son los nombres de los canales, los puentes, los museos, las estatuas, las calles, las carreteras, el Gran Hotel, los edificios, las iglesias, la zona del parlamento, el cambio de guardia, los palacios…

Disculpadme si no los apunté, para mí no son muy importantes, para mi lo importante es el paseo, la observación y compartir mi visión.

Espero que disfrutéis de mis postales de Estocolmo.

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