Paseo y fotografía.

Después de una corta visita a Madrid a primeros de noviembre por el cumpleaños de mi madre y después de visitar a la familia (no me ha dado tiempo a más) me he dado cuenta de algo que aunque ya sabía nunca había visto desde la perspectiva de la distancia y que nunca había comparado de una forma tan directa como ahora. El Ruido (ruido con mayúsculas, sí) algo de lo que andan sobrados en Madrid.

Cuando vivía allí también me molestaba bastante y cuando viajaba a otro lugar, menos densamente poblado por humanos y vehículos a motor casi en la misma proporción, encontraba la anhelada paz que existe en el silencio. El sonido, algo claramente diferenciado del ruido, del aire en las ramas de los árboles, el agua de algún riachuelo corriendo, los pasos crujientes sobre la hojarasca caída y seca en otoño… Todo eso que doy por hecho ahora lo he hechado de menos en Madrid, y mucho. Después de vivir en Madrid “toda mi vida” y de creer ser un urbanita me he convertido al ruralismo.

Quizás no haya salas de cine donde yo vivo, es una lástima perderse todas esas maravillas de Hollywood, que le vamos a hacer. Cada mañana asisto a la premiere de los cantos de los pájaros y al sonido del viento, la lluvia, el sol, la nieve o lo que se tercie.

Una vez expuesto lo anterior, comentar que los paseos fotográficos y el subsiguiente resultado, las fotos, son mi forma de expresar mi mundo de fantasía e ilusión, para mí mis fotografías son relatos que compongo con imágenes y que dicen todo lo que yo quiero expresar aunque sin palabras. Ya, de vez en cuando suelto una parrafada de éstas y me quedó más ancho que largo. Pero para escribir tengo que esperar al momento oportuno, a tener algo que decir.

Con la fotografía es diferente, siempre que miro veo algo. No necesito pensar en lo que quiero fotografiar. Tan sólo necesito la cámara y calzado cómodo. La escena es siempre (excepto cuando fotografió bodegones en casa que requieren cierta preparación) fruto de la casualidad, la casualidad de tomar un camino u otro.

Hoy, por ejemplo, he ido a un lugar que hace mucho que no iba. Este es el resultado. Espero que os guste. Besos.

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Las siguientes las hice hace varias semanas cuando el otoño ofrecía todo el colorido que se supone en esta estación.

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El bosque.

A algunas personas les gusta la playa, a otras la montaña. A mí me gusta el bosque, cerca de la playa o cerca de la montaña, eso da igual, mientras halla un bosque cerca en mi cara permanecerá una sonrisa. Puedo pasear acompañado, eso no es problema, pero lo que más me gusta es pasear sólo, ensimismado en mis pensamientos. Estar en el bosque es como practicar meditación. El silencio, casi completo en invierno. El bullicio de la primavera. El color del otoño. Y la luz del verano. En el bosque siempre encuentro la paz que necesito para encontrarme a mi mismo. Me resulta tremendamente fácil aislarme del mundanal ruido y concentrarme en mis pensamientos. El tiempo se detiene y  disfruto lo que este haciendo cada momento. Si paseo, disfruto del paseo. Si fotografío, disfruto de la fotografía. Si contemplo, disfruto de lo que miro. Y siempre, siempre puedo vaciar mi mente y reponer la energía necesaria para el día a día.

También al pasear me acuerdo de las personas a las que quiero y hecho de menos. De vez en cuando imaginó que paseo con alguno de ellos y así les hecho de menos un poco de menos. Recreo las conversaciones que tenemos a través del correo electrónico, videoconferencia, etc. Es mi forma de recordar a las personas que quiero aunque algunas no estén cerca.

El bosque, siempre el bosque. Tan a gusto a la sombra en verano como resguardado de la lluvia en otoño.

Mi amor por el bosque tengo que agradecérselo a mi hermano Manolo, él fue quien despertó en mi el amor por la naturaleza y, sobre todo, por los árboles. Él, que a pesar de vivir en una gran ciudad, ha sido capaz de construir su propio bosque en casa. Decenas de arbolitos (bonsái) adornan gran parte de su casa. Su bosque, aunque en miniatura, también le sirve para meditar y olvidarse del mundanal ruido.

Este post va por ti hermano.

También he desarrollado un gusto particular por las imágenes panorámicas (una imagen compuesta por varias fotografías). Aquí dejo algunos ejemplos de mis últimos trabajos. Espero que sintáis parte de la calma y el silencio que yo siento al hacer estas fotografías y que  paseéis conmigo por estos bosques.

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Primavera.

Ya esta aquí la primavera!

Una primavera como dios manda, tiempo revuelto, ora frío (por la mañana) ora calor (en las horas centrales del día). Dependiendo a que hora tenga que salir de casa tengo que ponerme bien el abrigo, bien el polar, bien una chaqueta, bien una camiseta. Temprano, a eso de las siete de la mañana, iba a decir cuando amanece pero aquí amanece a las cuatro de la mañana y como comprenderéis no son horas, suele haber entre 8-10° C. A eso de las 11:00 alrededor de 14°C. Y los días que no está nublado y luce el sol tenemos 18°C a eso de las dos de la tarde.

Ahora mismo, martes 12 de mayo a las 13:42 horas, está nublado y el termómetro marca 14°C. Sopla una suave brisa aunque aquí el viento es frío, incluso en un típicamente cálido día de verano a 30°C al sol, el viento que sopla es fresco. Si nos acercamos a la orilla del lago la temperatura baja instantáneamente un par de grados. Una vez que estamos situados en cuanto a la benevolencia del clima sueco, debo decir que la primavera se nota en todos los rincones, bueno quizás no en todos los rincones porque muy al norte sigue nevando, a veces incluso en verano.

Como iba diciendo en la zona donde vivo se nota la primavera en todos los rincones. La hierba vuelve a estar verde, el tono amarillento que adopta en invierno no es muy atractivo, menos mal que la mayoría del tiempo está cubierta por nieve. Los pajarillos cantan al amanecer, ¿he comentado que amanece a las 04:00 de la mañana? Pues eso. Y las flores crean una preciosa alfombra que cubre la superficie del bosque y las zonas ajardinadas, tan abundantes en todo el vecindario. Y eso, de las flores, es de lo que quería hablaros. Es realmente difícil fotografiar flores en el exterior, la brisa además de fresca, cosa que agradezco mucho personalmente, es casi constante y hace que todo lo que no esta firmemente anclado al suelo se mueva. Las flores en la dramas de los árboles e incluso las que están a ras de suelo se vuelven objetos difíciles de fotografiar, se convierten en un reto.

A mi me gustan los retos, así que cuando salgo a pasear y veo flores que me gusta fotografiar me armo de paciencia y espero el momento oportuno para capturar la imagen que deseo. A veces tardo un poco mas de la cuenta, si el viento es muy fuerte no hay manera y desisto, sigo paseando y quizás a la vuelta lo vuelvo a intentar. Con viento racheado es mas fácil si se tiene paciencia, es cuestión de esperar justo el momento entre dos rachas de viento y justo cuando la rama o la flor se paran, a veces solamente un cortísimo instante, hago la foto o las fotos, y con un pelín de suerte hay alguna que sale enfocada. Es un ejercicio de paciencia, rozando la meditación, esto de hacer fotos cuando sopla viento y los objetos se mueven con éste. Cuento todo esto a propósito de las fotos que quiero mostrarnos hoy y que he tomado cuando la dulce y fresca, y constante, brisa soplaba.

Espero que os gusten.

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A veces fotografío flores en casa, mucho más tranquilo que en exteriores aunque menos apasionante pero igual de gratificante. Me explico, en casa el reto del viento no existe pero tengo el reto de la luz, yo fotografío casi siempre con luz natural, que es también muy estimulante. Cuando consigo un resultado que considero satisfactorio es igualmente gratificante. Un par de ejemplos de fotos hechas en la cocina de casa, la cocina es mi improvisado estudio.

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Y para terminar unas fotos del bosque. Aquí he utilizado varias fotos para construir estas imágenes panorámicas, últimamente estoy practicando la técnica de combinar varias imágenes para obtener una imagen panorámica que de otra forma no podría conseguir.

Una de las cosas que mas me gusta de la zona en la que vivo es la abundancia de árboles. Me gusta mucho pasear por el bosque y escuchar la voz de los árboles, hablan cuando el viento sopla y a mi me encanta escucharlos, otra forma de relajación y meditación. Aunque aquí los arboles hablan por los codos, ya sabéis el viento sopla casi constantemente.

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