Primeros días de primavera.

Aunque sigue haciendo frío los días son mucho más luminosos y se agradece pasear escuchando a los pajarillos. El bosque ha comenzado a despertar calentado por un sol algo tacaño en cuanto a calor pero muy generoso con su luz. 

Y es esa luz la que intento capturar en mis fotos, esa energía sin límite que transforma todo y que hace que todo comience de nuevo. 

El ciclo de la vida. Flores por doquier, las hormigas que empiezan a reabastecer el almacén, los pájaros que construyen sus nidos, los vecinos y sus barbacoas…
Pasear y sentir los rayos de sol que se abren camino entre las ramas de los árboles. Respirar aire fresco, revitalizante. Observar, contemplar, solazarse…

Disfrutad de la primavera allá donde estéis.

Caminar.

Acabo de leer un artículo ( http://pijamasurf.com/2014/04/sobre-salir-a-caminar/)  y no puedo estar más de acuerdo.

Cuando salgo a caminar lo hago con la intención de olvidarme de todo lo superficial y concentrarme en lo pequeño, en los detalles, en las cosas que quizás la estresante vida moderna no nos permite. Cuando camino, cuando camino solo para ser exactos, ñunça estoy solo. Cuando camino, camino acompañado de los recuerdos, de las imágenes de la gente que no tengo cerca. Cuando camino, me invento gente que camina conmigo y tenemos algunas a conversación filosofía de cuando en cuando. Cuando camino, camino solo, contemplando el paisaje, pensando en lo bella que es la naturaleza y lo afortunado aro que soy al tenerla a la vuelta de la esquina. Cuando paseo, también fotografio, y en los paisajes que contemplo también me invento historias y pienso como ha podido ser que el paisaje sea así o asá. Cuando camino, respiro hondo y lleno mis pulmones de naturaleza, y me lleno de verde y de marrón y del resto de colores. Y al llenarme de naturaleza el día a día es más llevadero.

Caminar para mí es vivir y soñar despierto y ser consciente de lo afortunados que somos los humanos que amamos la naturaleza.

Caminar también es fotografiar, ambas actividades están íntimamente unidas para mí. Caminar y fotografiar, soñar y contemplar, respirar hondo y encuadrar. Caminar, fotografiar, vivir.
Durante el paseo de hace unos días hice unas cuantas fotos panorámicas que os enseño a continuación.

He dejado para el final mi foto favorita de esta sesión. 

Pasear todo lo que podáis, soñar todo lo que podáis.

Grandes almacenes vs. Paseo al atardecer

Hola a todos!

Hacía bastante tiempo que no escribía en el blog. Si bien es cierto que últimamente (hace muchos meses ya) he trabajado bastante y con horarios un tanto complicados y sin que sirva de excusa (aunque lo sea) he de decir que no me ha dado mucho tiempo a hacer una de las cosas que más me gusta: pasear y hacer fotos. A partir de ahora, con un nuevo trabajo y un mejor horario, fotografiaré más a menudo e intentaré mantener el blog algo más actualizado.
Y una vez hechas las aclaraciones vamos al grano. El otro día me tocó asistir a una reunión de trabajo del nuevo trabajo. Cómo tenía un rato antes de la hora prevista pude dar un paseo por uno de los escenarios urbanos que más me ha llamado la atención al contemplarlo desde la ventana del tren. El otro día pude satisfacer mi curiosidad y hacer algunas fotos de este monstruo (no por lo feo sino por lo grande) de cemento. Un centro comercial que no he visitado por dentro, me agobia un poco estar rodeado de mucha gente, pero que siempre me ha llamado la atención por lo que significa en cuanto a esa particular forma de ocio haciendo compras. A mi ese tipo de ocio me estresa mucho así que me dedico a hacer fotos desde fuera, midiendo la distancia. Busco diferentes puntos de vista y juego con los elementos que rodean a la estructura principal. Sigo usando imágenes panorámicas (integradas por varias imágenes y “juntadas” posteriormente con un programa de edición). El resultado son escenas urbanas con mi forma de mirar.

A los pocos días de mi experiencia urbana, volví a pasear por la zona donde vivo. Ahora anochece a eso de las tres de la tarde con lo cual es muy sencillo fotografiar la puesta de sol y volver a casa a tiempo para cenar en familia. Aquí experimento lo contrario. Calma, silencio, tranquilidad. Aquí me encuentro a mi mismo. Aqui tengo “Peace of mind”. Y me gusta mucho esa sensación aunque hacía tiempo que no la experimentaba. Ahora en invierno está casi todo en silencio, que gozada!

Aquí los colores son reales. Ya sé que no es lo mismo que la pantalla de nosecuántaspulgadas y sus millones de colores, color verdadero, realidad enlatada… De la fachada del centro comercial. Pero a mi me gustan más los colores naturales, sin edulcorar y sin retocar. A la naturaleza no le hacen falta retoques.

Lo mejor de todo es que cada uno puede elegir los colores que más le gusten. Y, a pesar de haber disfrutado haciendo las dos sesiones de fotos, yo he elegido los míos.

Paseos fotográficos.

Como ya sabréis a mí me gusta pasear. Aunque llevo unos meses sin escribir en el blog sigo paseando. Otra cosa es fotografiar, el trabajo que tengo me deja poco tiempo para mí actividad favorita junto a pasear.

En invierno aunque nieve o haga frío paseo por el bosque cerca de casa, en una de las ocasiones había mucha nieve y un silencio entre sepulcral y acogedor que me gusta sentir en la piel al igual que el frío, el frío que me hace sentir vivo y refresca mis ideas. Hace varios meses que todas mis fotos son panorámicas. Fotografía panorámica, en eso estoy muy interesado, consiste en tomar varias fotografías de una escena y después unirlas para conformar una imagen más grande. De esos paseos salieron estas fotos.

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Aunque el blanco y negro es mi preferido, de vez en cuando no viene mal un poco de color.

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De vez en cuando también fotografío lugares del pueblo donde vivo que me parecen interesantes, como la antigua zona industrial o el puerto deportivo.

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Y hablando del trabajo, una vez al mes acudo a la oficina para dejar los informes de mi actividad durante el mes y después aprovecho para dar un paseo cámara en ristre. Estocolmo es uno de los lugares donde paro un ratillo y doy un paseo y fotografío. En esta ocasión con el lago helado tomé estas imágenes.

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No está mal un poco de color de cuando en cuando.

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El jueves pasado, de camino de vuelta de la oficina, bajé del metro en la estación “Skogskyrkogården”,  había oído hablar de este cementerio al sur de la provincia de Estocolmo y decidí echar un vistazo. Debo admitir que me sorprendió muy gratamente el paseo, es un cementerio diferente las tumbas están situadas en un bosque rodeadas por cientos de árboles. Un lugar perfecto para meditar y recordar a los que ya no están. Yo no tengo a ningún familiar enterrado aquí, pero durante el paseo me acordé de los que abandonaron este mundo pero que siguen vivos en mi recuerdo y en mi corazón.

Para que os hagáis una idea en el cementerio hay unas 100.000 tumbas en una extensión de 100Ha. Hay diferentes capillas repartidas por el recinto y es patrimonio de la humanidad de la Unesco.

Tengo pensado regresar de nuevo en primavera, seguro que la visita merece la pena.

Muy cerca de la entrada del recinto está la colina de los olmos (Almhöjden). La escalera lleva hasta el bosque de la meditación (Meditationslunden).

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La entrada a una de las capillas.

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Y el cementerio.

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Paseo y fotografía.

Después de una corta visita a Madrid a primeros de noviembre por el cumpleaños de mi madre y después de visitar a la familia (no me ha dado tiempo a más) me he dado cuenta de algo que aunque ya sabía nunca había visto desde la perspectiva de la distancia y que nunca había comparado de una forma tan directa como ahora. El Ruido (ruido con mayúsculas, sí) algo de lo que andan sobrados en Madrid.

Cuando vivía allí también me molestaba bastante y cuando viajaba a otro lugar, menos densamente poblado por humanos y vehículos a motor casi en la misma proporción, encontraba la anhelada paz que existe en el silencio. El sonido, algo claramente diferenciado del ruido, del aire en las ramas de los árboles, el agua de algún riachuelo corriendo, los pasos crujientes sobre la hojarasca caída y seca en otoño… Todo eso que doy por hecho ahora lo he hechado de menos en Madrid, y mucho. Después de vivir en Madrid “toda mi vida” y de creer ser un urbanita me he convertido al ruralismo.

Quizás no haya salas de cine donde yo vivo, es una lástima perderse todas esas maravillas de Hollywood, que le vamos a hacer. Cada mañana asisto a la premiere de los cantos de los pájaros y al sonido del viento, la lluvia, el sol, la nieve o lo que se tercie.

Una vez expuesto lo anterior, comentar que los paseos fotográficos y el subsiguiente resultado, las fotos, son mi forma de expresar mi mundo de fantasía e ilusión, para mí mis fotografías son relatos que compongo con imágenes y que dicen todo lo que yo quiero expresar aunque sin palabras. Ya, de vez en cuando suelto una parrafada de éstas y me quedó más ancho que largo. Pero para escribir tengo que esperar al momento oportuno, a tener algo que decir.

Con la fotografía es diferente, siempre que miro veo algo. No necesito pensar en lo que quiero fotografiar. Tan sólo necesito la cámara y calzado cómodo. La escena es siempre (excepto cuando fotografió bodegones en casa que requieren cierta preparación) fruto de la casualidad, la casualidad de tomar un camino u otro.

Hoy, por ejemplo, he ido a un lugar que hace mucho que no iba. Este es el resultado. Espero que os guste. Besos.

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Las siguientes las hice hace varias semanas cuando el otoño ofrecía todo el colorido que se supone en esta estación.

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El bosque.

A algunas personas les gusta la playa, a otras la montaña. A mí me gusta el bosque, cerca de la playa o cerca de la montaña, eso da igual, mientras halla un bosque cerca en mi cara permanecerá una sonrisa. Puedo pasear acompañado, eso no es problema, pero lo que más me gusta es pasear sólo, ensimismado en mis pensamientos. Estar en el bosque es como practicar meditación. El silencio, casi completo en invierno. El bullicio de la primavera. El color del otoño. Y la luz del verano. En el bosque siempre encuentro la paz que necesito para encontrarme a mi mismo. Me resulta tremendamente fácil aislarme del mundanal ruido y concentrarme en mis pensamientos. El tiempo se detiene y  disfruto lo que este haciendo cada momento. Si paseo, disfruto del paseo. Si fotografío, disfruto de la fotografía. Si contemplo, disfruto de lo que miro. Y siempre, siempre puedo vaciar mi mente y reponer la energía necesaria para el día a día.

También al pasear me acuerdo de las personas a las que quiero y hecho de menos. De vez en cuando imaginó que paseo con alguno de ellos y así les hecho de menos un poco de menos. Recreo las conversaciones que tenemos a través del correo electrónico, videoconferencia, etc. Es mi forma de recordar a las personas que quiero aunque algunas no estén cerca.

El bosque, siempre el bosque. Tan a gusto a la sombra en verano como resguardado de la lluvia en otoño.

Mi amor por el bosque tengo que agradecérselo a mi hermano Manolo, él fue quien despertó en mi el amor por la naturaleza y, sobre todo, por los árboles. Él, que a pesar de vivir en una gran ciudad, ha sido capaz de construir su propio bosque en casa. Decenas de arbolitos (bonsái) adornan gran parte de su casa. Su bosque, aunque en miniatura, también le sirve para meditar y olvidarse del mundanal ruido.

Este post va por ti hermano.

También he desarrollado un gusto particular por las imágenes panorámicas (una imagen compuesta por varias fotografías). Aquí dejo algunos ejemplos de mis últimos trabajos. Espero que sintáis parte de la calma y el silencio que yo siento al hacer estas fotografías y que  paseéis conmigo por estos bosques.

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Me gusta fotografiar el invierno.

Check out this awesome photo from 500px: https://500px.com/photo/97265747

Si clicais en el link de arriba veréis la ultima foto que he subido a mi portafolio.

Como ya sabéis me gusta pasear por el campo, aquí paseo muy a menudo por una zona arbolada que hay muy cerca de casa. Me gusta olvidarme un rato de los ruidos de la civilización y escuchar a la naturaleza. En invierno me gusta sentir el frío en la cara, me revitaliza, me gusta escuchar la nieve crujir bajo mis pies al caminar, me gusta el sonido del invierno, cuando me paro a observar algo que me llama la atención y no escucho nada más que mi respiración. Ese silencio que me rodea y que se contrapone al ruido que coexiste a escasos cinco minutos, me hace entender que en invierno todo se ralentiza, nunca se para porque la naturaleza siempre está activa, todo espera en silencio y en unos meses habrá una explosión de sonidos y colores y vida surgiendo a borbotones, pero de eso hablaré en primavera.

Ahora os hablo de lo mucho que me gusta la paz y la tranquilidad bajo cero, de los arboles con sus abrigos blancos, de la manta blanca que cubre los tejados, de la alfombra blanca que cubre el suelo y de como las huellas que dejo hoy al caminar se borrarán con la próxima nevada. Es curioso pensar que hace tiempo la nieve era algo tan ajeno a mi vida que no hubiera podido pensar que me gustaría tanto.

Espero que la foto os transmita algo o todo de lo que he escrito.

Un abrazo.