Detalles.

Detalles, esas pequeñas porciones de un todo que son capaces de realzar ese todo o, por el contrario, deslucirlo. El resultado final de un gran diseño se aprecia en los detalles. Cuánto más y mejor detallado un objeto más disfruto admirandolo. Puedo pasar un largo periodo de tiempo admirando la riqueza de detalles en una pintura de Velázquez o en una pluma estilográfica. Me gusta apreciar la sutileza de las líneas, pensar en todo lo que tanto el pintor como el diseñador de la pluma tuvieron que pensar para llegar al resultado final.

Soy muy fan de los detalles, a través de ellos puedo sentir una gran felicidad o una infinita decepción dependiendo del grado de atención prestado en ellos.

Ayer sábado, acompañado de Daniel, Åse y Sofia, visité una exposición de coches clásicos americanos. Debo admitir que el diseño de los años cincuenta me apasiona. Todo lo que tiene de espacial, atómico, rozando la ciencia ficción me encanta y los coches americanos de esa época son una maravilla de diseño. Desde crío me ha gustado admirar todos los detalles de un coche de los cincuenta, ayer tuve la oportunidad de contemplar varios de esos vehículos de cerca y disfruté muchísimo.

Desde un par de días antes decidí hacer solo fotos de detalles de los coches. Con la ayuda de mi objetivo favorito desde hace tres años (un 50mm) hice las fotos que os enseño a continuación.

Los interiores no desmerecen en cuanto a nivel de detalle. A continuación unos ejemplos.

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