El final del verano.


Por aquí ya empezamos a notar que el verano está llegando a su final. Los días son menos cálidos y por las noches empieza a refrescar, más. Las hojas de los árboles comienzan tímidamente a cambiar del verde a los rojos, naranjas, ocres… Despacio, sin pausa pero sin prisa, el otoño se adueñará del paisaje sin que nos demos cuenta. Antes de que eso ocurra y saque mi cámara de paseo para almacenar unas cuantas imágenes otoñales, quiero enseñaros las imágenes que he capturado este verano.

Ya sé que hace tiempo que no público nada, pero entre el curso de sueco (que acabó en junio, caramba! Cómo pasa el tiempo!) y los dos últimos meses liados con el trabajo, pues he salido menos a fotografiar y he dejado de lado este blog. Ya es hora de retomar esta actividad. Sé que tengo seguidores ávidos de lectura, para ellos va dedicada esta entrada del blog.

De momento publicaré fotos de un fin de semana en casa de unos amigos y fotos de flores silvestres, un tema que me apasiona.

El fin de semana que estuvimos en casa de estos amigos, una casa de campo con un fantástico y amplio jardín, disfrutamos de un par de días relajados en medio de la naturaleza.

El sábado visitamos un mercado medieval y pudimos ver un torneo de caballeros ( en el siglo XXI los caballeros son tanto hombres como mujeres, no podría ser de otra manera) además de bufones, saltimbanquis y un mercado lleno de artesanía vikinga, muchas hachas, espadas, escudos, Tor, Odin, etc. Pero también ropa, joyas, comida…

Al día siguiente, después de desayunar, pregunté a los dueños de la casa si les podía ayudar en algo y sí, así fue. En menos que canta un gallo estaba pertrechado con todos los elementos necesarios para desbrozar un trozo de parcela que las malas yerbas habían conquistado. Armado con mi máquina reconquisté el terreno, las malas yerbas ofrecieron poca resistencia ante el poder de mi máquina… de gasolina y bastante potente por cierto.

El caso es que me gustó mucho trabajar al aire libre. Me gustó mucho hechar una mano a los fantásticos anfitriones. Y me gustó mucho sentirme integrado. No es que me sienta desplazado, ni mucho menos, pero cada vez me siento más integrado en esta sociedad.

El siguiente escalón es el idioma, aunque me defiendo bastante bien, todavía me queda mucho para poder expresarme con fluidez y hablar de todos los temas que me interesan, para trabajar y para la vida diaria me apañó, pero si surge una conversación más trascendental tengo que recurrir al inglés.

Os contaré una anécdota con respecto al idioma. En todos los idiomas hay palabras que se parecen pero que significan cosas muy distintas. Por ejemplo, en sueco las palabras ” kyssa” y “kissa” aunque se parecen bastante al verlas escritas tienen una pronunciación diferente y un significado muy distinto. La primera significa besar, la segunda quiere decir hacer pis. Un día hablando con Mia le dije que quería un beso pero utilicé la segunda palabra. Nada más decir la frase ella me miró muy sorprendida y después, cuando entendió que me había equivocado, empezó a reírse, cuanto más reía más me sonrojaba yo, hasta que al final reí yo también.

La única forma de aprender es errando.

Empezaré con las fotos del fin de semana, primero el torneo.

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Si, el caballero rojo usó su pierna ortopédica, los demás usaron sus espadones, para destrozar un par de melones.

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En efecto, el caballero negro, mi favorito desde pequeño, es una mujer. Era una de los mejores.

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Lo dicho, vikingos por todas partes. Un evento familiar y pacífico a pesar de las armas… de madera.

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Y, para mí, los mejores fueron este grupo de bufones. Un grupo de teatro multidisciplinar (actores, magos, saltimbanquis, tragafuegos, malabaristas, cuentacuentos) que actuaron antes del torneo con un espectáculo muy divertido, y más tarde durante el torneo no dejaron de animar al público.

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También aparecieron por allí este espadachín y estas damas barrocas. Había una exposición en un palacio cercano donde se mostraba en que consistía un banquete real durante el barroco. Había expuestos vajillas, cubiertos, cristalería y los interminables menús de trece platos que se servían a propósito de ese tipo de banquete. A pesar del salto en el tiempo, estos personajes no pudieron resistirse a contemplar parte del torneo medieval.

A continuación las fotos del jardín.

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Después de trabajar hay que reponer fuerzas.

Días y también posó para la ocasión.

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Aunque se aburrió pronto.

Y ahora las fotos de las flores. Me encanta la luz de este lugar.

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Espero que os haya gustado. Hasta la próxima publicación!

Dedicado especialmente y con mucho cariño a mi tía Matilde.

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