Y ahora los calabacines.

Después de unos días de mucho calor por estas tierras de muy al norte ha crecido todo en el huerto de forma exponencial, hace una semana que empezaron a crecer los calabacines, quizá influenciados por la luna llena, y hoy tenían una pinta espectacular, para mí, que es la primera vez que planto cosas, y, porque negarlo, con pocas garantías de éxito, la visión del huerto en este punto me llena de alegría, hemos trabajado mucho, con pocas herramientas, y la tierra nos ha regalado sus frutos, para mí esta siendo una experiencia única y que, sin duda, seguiré practicando. Recoger lo que uno siembra es increíblemente satisfactorio, aunque sea, como es mi caso, a nivel amateur. Mañana recogeremos parte de lo que la naturaleza nos ha dado.

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Las zanahorias también marchan, pero más lentamente.

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También quiero agradecer a todos los “bichos” voladores que colaboran infatigablemente en esa imprescindible labor que es la polinización.

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Pastel de bayas rojas. Smulpaj med vinbär.

No he podido encontrar la traducción de vinbär, son unas bayas con un sabor agridulce muy refrescante y tenemos varios arbustos en el huerto. Este pastel (smulpaj) que viene a ser algo así como pastel hecho a base de migas o restos, tiene como característica principal que es muy fácil y rápido de hacer.

Podéis utilizar cualquier tipo de bayas.

Ingredientes:
– 75 gramos de mantequilla (smör)
– 1 dl de harina de trigo (vetemjöl)
– 1 dl de copos de avena (havregryn)
– 1 dl de azúcar moreno ( råsocker)
– 3 dl de bayas rojas (vinbär)
– 1 cucharada de harina de patata (potatis mjöl) o similar.

15-20 minutos en el horno (ugn) a 200° C

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Comenzamos separando las bayas de las ramitas.

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Engrasamos un molde con mantequilla.

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Colocamos las bayas y las rompemos con un tenedor para que suelten el jugo.

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A continuación añadimos la harina de patata para que absorba el exceso de liquido y nos quede un pastel compacto, de lo contrario el fondo quedará aguado. Y encima añadimos la mezcla de harina, avena y azúcar.

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Cortamos unas lonchas de mantequilla y las colocamos encima.

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Al horno, que delicia de olor en la cocina mientras se hornea, al sacarlo del horno este es el aspecto.

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Y si tiene buena pinta mejor sabe, hoy le hemos añadido un poco de helado de vainilla, la combinación agridulce de las bayas y el helado es fantástica. Un pastel rápido, fácil y sabroso.

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Como podéis ver la foto corresponde al segundo pedazo que me comí ayer. Tenía tantas ganas de probarlo que olvidé hacer la foto de la primera ración, no me quedó más remedio que repetir.

Huerto y flores. Kolonilott och blommor.

Continua el desarrollo del huerto, todo esta precioso y bastante crecido, los calabacines (zucchini) florecidos, los pepinos (gurka) floreciendo y hoy he descubierto que tenemos judías verdes (sugar snaps), no me di cuenta ayer, y eso que estuve regando y hoy me he sorprendido al descubrir que las matas tienen bastantes.

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Y, como casi todos los días, cuando termino de regar contemplo un rato las flores (blommor) y tomo alguna foto.

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Flores de calabacín rebozadas.

Hoy en el huerto (kolonilott) he visto los calabacines espléndidos, están muy hermosos y tenían muchas flores, y digo tenían porque antes de volver a casa he recogido casi todas.

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Mia ha preparado un aperitivo de lujo, flores de calabacín rebozadas, para la masa: clara de huevo batida a punto de nieve y mezclada, muy despacito, con harina y un poco de agua, luego a freír en una cazuela.

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Después se colocan encima de papel absorbente, se salan y esta es la pinta que tienen, acompañadas de alioli.

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Sencillo, barato y delicioso.

Paseando por Sundbyberg.

De paseo por una localidad cercana a donde vivo, Sundbyberg, a diez minutos de Estocolmo, aquí estaban los estudios de cine “Filmstaden”, ahora sólo se conserva una parte y hay un museo y zona de restauración. En esta zona de la ciudad las calles tienen nombre de estrellas de cine y directores suecos, me encantó pasear por la calle Great Garbo. El museo estaba cerrado pero pude echar un ojo a un rincón, el de la Garbo.

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Además, como no podía ser de otra manera, hay un gran parque con dos lagos a cinco minutos andando del centro de la ciudad. En los lagos hay un montón de patos y otras aves.

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Una foto de un cartel que me pareció muy curioso… “Prohibido jugar al golf”…

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Y esperando en la estación el tren para volver a casa.

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Flor de calabacín.

Que sensación al llegar el otro día al huerto, abrir la puerta del pequeño invernadero, y contemplé que los calabacines estaban empezando a florecer, casi me caigo de culo de la impresión, ya sabéis que es mi primera experiencia en un huerto y la sensación de satisfacción es indescriptible, cada día que voy me sorprendo de como se desarrolla todo, sin prisa pero sin pausa, mucha agua, un poco de mimo y esto es lo que aparece.

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Como no, también una foto de este cielo, casi siempre con nubes.

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Y mi transporte, Frankie, así llamo a mi bici hecha de partes de bicis, que me transporta fielmente hasta el huerto.

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De paseo por la orilla del lago Mälaren.

Julio es el mes de vacaciones por excelencia en Suecia, hace calor y apetece dar un paseo y aprovechar el calorcito que echaremos de menos durante muchos meses.

Aquí hay una gran afición a la vela, las grandes extensiones de agua, las islas y el viento casi constante hacen que los suecos, los que tienen barco claro, naveguen todo lo que pueden durante el verano, por otra parte única época para hacerlo ya que el lago Mälaren se congela durante más de seis meses.

El otro día fuimos a dar una vuelta por la orilla del lago y nos sentamos en unas rocas a descansar y contemplar las nubes y las velas.

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Y el huerto marcha…

Como, casi toso los días, hoy me he acercado al huerto, a regar, a limpiar algunas malas hierbas que se obstinan en crecer una y otra vez, a tomar unas fotos y a contemplar lo que hemos creado Mia y yo desde cero.

Que alegría cuando ves que cada día todo crece un poco más, y que, afortunadamente, no hemos tenido ningún contratiempo, a nuestro vecino de huerto los cervatillos han tomado su tierra por un buffet libre y lleva dos días que no sabe que hacer. Es lo que tiene vivir en medio de la naturaleza.

Os dejo unas fotos de la alegría de la huerta, empezamos con los calabacines que plantamos en el pequeño invernadero.

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Continuamos con los pepinos.

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Las espinacas.

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Las zanahorias.

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Eneldo.

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Las judías verdes.

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Y, por supuesto flores.

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El esfuerzo merece la pena.

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