Raíces.

La mayoría de mis raíces han crecido en España, allí nací y crecí. Todos mis recuerdos conformar un extenso e intrincado mapa de ya cerca de 47 años. Las raíces más antiguas y, por lo tanto, más profundas, constituyen la base de lo que hoy soy. Me siento afortunado de tener un hermano mayor que como hobby nos fotografiaba cuando Emilio y yo éramos pequeños. Esa fototeca me ayuda a comprender mejor de donde vengo. 

La familia nos empieza a dar forma, nos moldea. Algunas veces encajamos, otras sin embargo rompemos el molde y es ahí donde empezamos a ser nosotros mismos, únicos e inimitables. Ahí es donde comenzamos a echar otro tipo de raíces. Las raíces de las experiencias que continúan conformando nuestro yo y nos ayudan a descubrir algunos de los valores que perdurarán toda la vida. La amistad, la lealtad, la honradez… Algunos cortan esas raíces para crecer otras más rápidamente, las mías permanecen intactas. 

Yo, como otras muchas personas en algún momento de su vida, me autotrasplanté a otro lugar. Al principio no es fácil, la nueva tierra puede ser dura y a nuestras raíces les resulta difícil adaptarse al nuevo entorno. Al cabo de un tiempo y con ayuda de algunos nativos que nos enseñan a manejar el nuevo sustrato, nuestras viejas raíces se van acomodando a la par que las nuevas raíces crecen y se fortalecen. 

Nuevas raíces crecen continuamente pero hay que seguir alimentando a las más viejas para que no se sequen y desaparezcan. Las raíces no se ven, están ocultas dentro de nosotros. Lo que se ve y lo que otros aprecian de nosotros es la muestra de lo bien o mal que cuidamos nuestras raíces. 

Yo sigo manteniendo vivas mis raíces a través de miles de imágenes que conservo en mi propia memoria y en la del disco externo de 1 TB (que uno ya se va haciendo mayor), y que de vez en cuando vuelvo a mirar para seguir mi camino sin olvidar de dónde vengo.

Para mi las raíces más importantes son las que representan a la familia. Las más sólidas son las de mis padres, mis hermanos y sobrinos, mis tías y tíos, mis primas y primos y mis amigos.

Todo lo anterior viene a cuento de unas cuantas imágenes de Asturias (Cangas de Narcea y Corias), Granada (Dúrcal) y Madrid que revivieron esa raíz, la de la familia, profunda y muy importante para mí.

Las he reeditado y ahora las muestro con mucho cariño.

Asturias 2009.

Granada 2010.

Madrid 2010.

Ahora unas cuantas imágenes de mis raíces más recientes, éstas están empezando a consolidarse aquí en Suecia. Aquí me autotrasplanté en 2013 y desde entonces crecen saludables unas cuantas raíces nuevas. Entre ellas, las más importantes para mí, las de la familia. Ahora las de mi propia familia que crecen entrelazándose y compartiéndose con las de mi familia española. Eso sí, las raíces no entienden de fronteras.
Suecia 2017.

Dedico este post a mis hermanos.A Manolo por inspirarme para escribir este post con símiles de raíces, sustratos, tierras y todo eso que el controla y explica tan bien de sus bonsáis. Y a Emilio por ayudarme a mantener mis más importantes raíces frescas. ¡Va por ustedes!

Colores de invierno.

Hoy he salido a dar un paseo, hacía bastante frío pero como había salido el sol he decidido salir a contemplar otros colores que no sean el blanco de la nieve y el gris de las nubes, me gusta esa gama de grises que predomina en invierno, pero se agradece un poco de color de cuando en cuando.

Otro paseo fotográfico y de nuevo fotografía panorámica, es un estilo que me inspira y que me gusta utilizar en mis fotos. El resultado es una mezcla entre cómic y fotograma de cine que me gusta mucho.
Generalmente uso el blanco y negro, la ausencia de color me obliga a fijar mi vista en los detalles y para mi es un desafío que acepto con gusto. Pero hoy al volver del paseo y comprobar de un vistazo las fotos, he decidido que el color permanecería. El sol estaba bajo en el horizonte y proyectaba una luz increíblemente naranja. Ese naranja mezclado con el azul frío de las sombras me ha cautivado. Por eso la mayoría de las imágenes de hoy son en color, aunque he encontrado un par de vistas que he imaginado en blanco y negro. 

Eso es algo que me pasa últimamente, a base de hacer fotos en blanco y negro y con formato panorámico me resulta sencillo imaginar de antemano  como quedarán. No siempre funciona pero me resulta gratificante el esfuezo de obligarme a ver en blanco y negro además de en formato panorámico.

Volviendo al día de hoy, decir que mis dedos son los que han sufrido el frío. Nada grave, solo que cuando uno está concentrado en lo que hace no nota esos inconvenientes. Después de tomar un par de cientos de imágenes no me ha quedado más remedio que meer las manos en los bolsillos y esperar a que volvieran a su temperatura de funcionamiento. Una vez calientes he seguido fotografiando otro rato.

Algo que me gusta mucho es imaginarme historias mientras observó una escena antes de fotografíar. A base de leer mucha novela negra, siempre me imagino algún crimen o misterio o algo similar. El poder evocador de la imagen.

A continuación las fotos que he tomado hoy, espero que os gusten los colores de invierno.

Hoy solo dos en blanco y negro.

Grandes almacenes vs. Paseo al atardecer

Hola a todos!

Hacía bastante tiempo que no escribía en el blog. Si bien es cierto que últimamente (hace muchos meses ya) he trabajado bastante y con horarios un tanto complicados y sin que sirva de excusa (aunque lo sea) he de decir que no me ha dado mucho tiempo a hacer una de las cosas que más me gusta: pasear y hacer fotos. A partir de ahora, con un nuevo trabajo y un mejor horario, fotografiaré más a menudo e intentaré mantener el blog algo más actualizado.
Y una vez hechas las aclaraciones vamos al grano. El otro día me tocó asistir a una reunión de trabajo del nuevo trabajo. Cómo tenía un rato antes de la hora prevista pude dar un paseo por uno de los escenarios urbanos que más me ha llamado la atención al contemplarlo desde la ventana del tren. El otro día pude satisfacer mi curiosidad y hacer algunas fotos de este monstruo (no por lo feo sino por lo grande) de cemento. Un centro comercial que no he visitado por dentro, me agobia un poco estar rodeado de mucha gente, pero que siempre me ha llamado la atención por lo que significa en cuanto a esa particular forma de ocio haciendo compras. A mi ese tipo de ocio me estresa mucho así que me dedico a hacer fotos desde fuera, midiendo la distancia. Busco diferentes puntos de vista y juego con los elementos que rodean a la estructura principal. Sigo usando imágenes panorámicas (integradas por varias imágenes y “juntadas” posteriormente con un programa de edición). El resultado son escenas urbanas con mi forma de mirar.

A los pocos días de mi experiencia urbana, volví a pasear por la zona donde vivo. Ahora anochece a eso de las tres de la tarde con lo cual es muy sencillo fotografiar la puesta de sol y volver a casa a tiempo para cenar en familia. Aquí experimento lo contrario. Calma, silencio, tranquilidad. Aquí me encuentro a mi mismo. Aqui tengo “Peace of mind”. Y me gusta mucho esa sensación aunque hacía tiempo que no la experimentaba. Ahora en invierno está casi todo en silencio, que gozada!

Aquí los colores son reales. Ya sé que no es lo mismo que la pantalla de nosecuántaspulgadas y sus millones de colores, color verdadero, realidad enlatada… De la fachada del centro comercial. Pero a mi me gustan más los colores naturales, sin edulcorar y sin retocar. A la naturaleza no le hacen falta retoques.

Lo mejor de todo es que cada uno puede elegir los colores que más le gusten. Y, a pesar de haber disfrutado haciendo las dos sesiones de fotos, yo he elegido los míos.

Decoración de pascua.

En Suecia durante la pascua se celebra la vida. Después de un invierno frío y oscuro la primavera trae la luz y la naturaleza renace después de varios meses de letargo. Una de las tradiciones es decorar huevos, los niños son los que se dedican a pintarlos de vivos colores. Los hijos de Mia ya no son unos críos y desde hace varios años ella es la que se dedica a decorar, con la ayuda de Sofía, la casa para celebrar la  pascua. Este año Mia y Sofía me han sorprendido con una forma muy chula de decorar los huevos. Es una manera efímera y práctica, a la par que artística, de decoración.

Os explico primero la parte artística, para ello necesitaremos:

-huevos (Mia ha utilizado 8)
-la capa externa de varias cebollas
-papel de aluminio

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Sobre una lámina de papel de aluminio colocamos la peladura de cebolla alrededor del huevo y cerramos.

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A continuación colocamos los paquetitos en una cacerola y los cocemos.

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Una vez que los huevos están cocidos, los dejamos enfriar y al desenvolver los paquetitos encontramos esta chulada.

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Decorados con unas ranuras que recogimos en el bosque al lado de casa, esta alegoría de la primavera y la vida decoran la mesa de la cena de pascua. Esta es la parte efímera y práctica pues los huevos nos los hemos comido junto a otros manjares típicos de la ocasión y que han consistido en salmón ahumado, arenques en diferentes salsas, mi favorita es la de mostaza, patatas cocidas y un montón de dulces (chuches).

Paseos fotográficos.

Como ya sabréis a mí me gusta pasear. Aunque llevo unos meses sin escribir en el blog sigo paseando. Otra cosa es fotografiar, el trabajo que tengo me deja poco tiempo para mí actividad favorita junto a pasear.

En invierno aunque nieve o haga frío paseo por el bosque cerca de casa, en una de las ocasiones había mucha nieve y un silencio entre sepulcral y acogedor que me gusta sentir en la piel al igual que el frío, el frío que me hace sentir vivo y refresca mis ideas. Hace varios meses que todas mis fotos son panorámicas. Fotografía panorámica, en eso estoy muy interesado, consiste en tomar varias fotografías de una escena y después unirlas para conformar una imagen más grande. De esos paseos salieron estas fotos.

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Aunque el blanco y negro es mi preferido, de vez en cuando no viene mal un poco de color.

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De vez en cuando también fotografío lugares del pueblo donde vivo que me parecen interesantes, como la antigua zona industrial o el puerto deportivo.

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Y hablando del trabajo, una vez al mes acudo a la oficina para dejar los informes de mi actividad durante el mes y después aprovecho para dar un paseo cámara en ristre. Estocolmo es uno de los lugares donde paro un ratillo y doy un paseo y fotografío. En esta ocasión con el lago helado tomé estas imágenes.

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No está mal un poco de color de cuando en cuando.

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El jueves pasado, de camino de vuelta de la oficina, bajé del metro en la estación “Skogskyrkogården”,  había oído hablar de este cementerio al sur de la provincia de Estocolmo y decidí echar un vistazo. Debo admitir que me sorprendió muy gratamente el paseo, es un cementerio diferente las tumbas están situadas en un bosque rodeadas por cientos de árboles. Un lugar perfecto para meditar y recordar a los que ya no están. Yo no tengo a ningún familiar enterrado aquí, pero durante el paseo me acordé de los que abandonaron este mundo pero que siguen vivos en mi recuerdo y en mi corazón.

Para que os hagáis una idea en el cementerio hay unas 100.000 tumbas en una extensión de 100Ha. Hay diferentes capillas repartidas por el recinto y es patrimonio de la humanidad de la Unesco.

Tengo pensado regresar de nuevo en primavera, seguro que la visita merece la pena.

Muy cerca de la entrada del recinto está la colina de los olmos (Almhöjden). La escalera lleva hasta el bosque de la meditación (Meditationslunden).

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La entrada a una de las capillas.

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Y el cementerio.

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Galletas de jengibre. Pepparkakor.

Como cada año por estas fechas hoy hemos preparado galletas de jengibre. Durante un par de horas hemos preparado unas galletas que, además, están riquísimas. Pero sobre todo hemos pasado un buen rato en familia. Mia, Sofía y yo nos hemos divertido trabajando a la vez que bromeando y eso es lo importante. Sofía y yo con las galletas, bajo la supervisión de Mia y ella haciendo las fotos tan chulas que veréis a continuación.

Hemos comprado la masa ya preparada con lo cual hacer las galletas es muy sencillo. Necesitamos un rodillo y un poco de harina para que la masa no se pegue ni a la mesa donde trabajamos ni al rodillo. Después de estirar la masa, 2-3 mm vale, elegimos los moldes para dar forma a las galletas. Además de los clásicas, hombre, mujer, luna, caballo, cerdo, triskel, caballo, estrella, corazón… este año teniamos dos nuevos. Una  campana, que eligió Mia, y un dinosaurio que elegí yo.

Ha continuación la secuencia de fotos con el proceso. Espero que os guste.

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Una vez estirada la masa cortamos galletas con los moldes, aquí Sofía y yo concentrados en la tarea.

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Tiene su ciencia lo de cortar la masa, los recortes se vuelven a amasar y estirar, aquí no se tira nada.

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Con mucho cuidado para que no se rompan, colocamos las galletas en una bandeja de horno. Éste estará previamente calentado a 200°C.

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El dinosaurio.

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Y aquí un paisaje con árbol y luna queja aparecido sin querer al colocar estas dos galletas de esta forma y no de otra.

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“Buen trabajo” o como dicen por aquí “Bra jobbat”

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Después de hornear las galletas 6 minutos, las dejamos enfriar. Hay que tener cuidado al cogerlas de la bandeja del horno porque cuando están calientes siguen blanditas y pueden romperse.

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Una vez frías podemos comenzar con la decoración. Para ello utilizamos “kristyr” una mezcla de azúcar, clara de huevo y vinagre de  licor (espirituoso) de patata. Introducimos la mezcla en una manga pastelera y a decorar.

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Las primeras me han quedado un poco así, nos las vamos a comer igualmente. Luego le he pillado el truco y han salido mejor.

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A veces hay que echar una mano, o un dedo, para que la galleta no se mueva y así sea más fácil decorarla. Aquí Sofía escribiendo mi nombre en un de los corazones.

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Y así con todas. Mola.

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A punto de acabar y es cuando le he cogido el tranquillo a la manga pastelera…

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Después de decorar las galletas nos ha sobrado bastante “kristyr” y como dicen y hacen nuestras madres aquí se aprovecha todo y no se tira nada. Teníamos (porque ya nos los hemos comido) unos bollos que prepararon ayer Mia y Sofía mientras yo estaba en el curro y que se llaman “lussebullar” que son unos bollos de azafrán con pasas. En la imagen uno en forma alargada que preparó Sofía y que ella misma decora con el azúcar. Extra dulce.

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Y como seguía sobrando pues hemos preparado diferentes formas de azúcar. Bueno y también lo hemos probado un poco.

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Bueno, un poco bastante.

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Y este es el resultado. Un montón de galletas que durarán varios días. Aunque no sé yo porque ya las hemos probado y están muy ricas.

Hemos pasado un rato en familia muy divertido, trabajando juntos, riendo juntos, disfrutando de este rato juntos.

La gran ciudad.

He visitado alguna, he vivido en una y ahora vivo cerca de una. De las primeras, por ejemplo Londres o Nueva York,  me gustan porque es imposible conocerlas en su totalidad en una primera visita, se necesitan muchas visitas para descubrir sus rincones. Son tan grandes que uno puede dejarse el presupuesto en transporte público o en calzado si a uno le gusta patearse las calles. El caso es que yo siempre disfruto andando y viendo en vivo lo que he visto en foto o en una película o en la tele muchísimas veces, y sentir ese dejavu, esa sensación de haber estado antes aunque sea la primera vez. Y luego perderse por otras zonas menos televisadas o filmadas pero igual o más interesantes. Y descubrir lo genuino de la ciudad, a veces menos bonito, en términos estéticos, pero mucho más interesante y real. De todas formas a mi lo puramente estético no me llena completamente, mientras que lo cotidiano me interesa y me gusta mucho más.

Vivir en Madrid durante prácticamente toda mi vida me ha hecho querer salir de allí, ser testigo de como ha crecido, en exceso según mi opinión, ha hecho que sea menos habitable pero no menos visitable. Demasiada gente, demasiado ruido, y últimamente demasiada contaminación. El caso es que me gusta visitarla y siento curiosidad por saber como va cambiando. Cuando uno está dentro no se da cuenta, todo cambia progresivamente y uno se acostumbra casi sin notarlo. Visitar Madrid es algo que seguiré haciendo.

Ahora vivo cerca de Estocolmo, es una ciudad mucho más pequeña que las anteriores, no llega al millón de habitantes. A pesar de ello siento el mismo agobio que en ciudades más grandes, en las zonas turísticas y comerciales existe la misma aglomeración.

Hasta ahora había visitado las zonas más turísticas y conocidas. Estocolmo es una ciudad muy bonita. El casco viejo (Gamla Stan) es una maravilla arquitectónica, pero las zonas más modernas y vanguardistas también son fantásticas. A partir de ahora quiero visitar el resto de la ciudad y ver como es de verdad. Con estas primeras fotos panorámicas pretendo mostrar ese otro lado de la ciudad menos conocido pero igual de interesante. Es hora de salir del circuito turístico y perderse por los barrios.

En esta primera entrega he fotografiado zonas de la ciudad que ya conocía desde lugares que no conocía y que ofrecen vistas fantásticas y/o interesantes de la ciudad. En próximas entregas visitaré zonas menos famosas, las que no aparecen en las guías turísticas. Espero que el resultado os guste. Yo disfruté mucho, a pesar de las agujetas de hoy, del paseo de ayer.

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