Detalles.

Detalles, esas pequeñas porciones de un todo que son capaces de realzar ese todo o, por el contrario, deslucirlo. El resultado final de un gran diseño se aprecia en los detalles. Cuánto más y mejor detallado un objeto más disfruto admirandolo. Puedo pasar un largo periodo de tiempo admirando la riqueza de detalles en una pintura de Velázquez o en una pluma estilográfica. Me gusta apreciar la sutileza de las líneas, pensar en todo lo que tanto el pintor como el diseñador de la pluma tuvieron que pensar para llegar al resultado final.

Soy muy fan de los detalles, a través de ellos puedo sentir una gran felicidad o una infinita decepción dependiendo del grado de atención prestado en ellos.

Ayer sábado, acompañado de Daniel, Åse y Sofia, visité una exposición de coches clásicos americanos. Debo admitir que el diseño de los años cincuenta me apasiona. Todo lo que tiene de espacial, atómico, rozando la ciencia ficción me encanta y los coches americanos de esa época son una maravilla de diseño. Desde crío me ha gustado admirar todos los detalles de un coche de los cincuenta, ayer tuve la oportunidad de contemplar varios de esos vehículos de cerca y disfruté muchísimo.

Desde un par de días antes decidí hacer solo fotos de detalles de los coches. Con la ayuda de mi objetivo favorito desde hace tres años (un 50mm) hice las fotos que os enseño a continuación.

Los interiores no desmerecen en cuanto a nivel de detalle. A continuación unos ejemplos.

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La Niebla y La Nieve.

La niebla y la nieve, dos de mis meteoros favoritos. Si hay nieve me gusta pasear. Me gusta pasear si hay niebla. Con nieve me gusta el sonido de mis pasos al caminar. Con niebla me gusta el misterio que parece envolver al camino. El otro dia di un paseo con las dos. El silencio, la calma, el frio, me siento a gusto. Con ganas de hacer fotos de paisajes que he visto mil veces pero que ahora aparecen diferentes vestidos de niebla y nieve. Niebla y nieve en este puñado de escenas de mi entorno y que con mucho gusto os muestro a continuación.

El bosque.

Se podría decir que vivo en el bosque, en esta zona hay árboles para dar y tomar, y para mí es un regalo. Después de vivir casi toda mi vida en una ciudad muy grande, demasiado grande, el cambio que noté al mudarme fue enorme. Al principio uno no se da cuenta de lo que gana, reducción de ruido y contaminación, tranquilidad, perder de vista la masificación de todos los sitios a los que uno va… A las pocas horas de estar aquí ya no quise volver. 

A pesar de estar rodeado por el bosque hacía tiempo que no paseaba por él. El viernes pasado decidí que no dejaba pasar más tiempo sin darme un garbeo por el bosque, esta vez en vez de llevar mi propia banda sonora dejé que el bosque tocara su banda sonora para mi a la vez que paseaba.

El bosque ejerce en mi su poder relajante, cada vez que doy un paseo el tiempo deja de importar, lo que importa es cada instante. Contemplar los colores, especialmente vibrantes en esta época del año, escuchar esa banda sonora proporcionada por el viento al mover las hojas de los árboles, por mis pies al caminar y crujir las hojas secas, los pájaros… 

Y sobre todo mirar y ver. Capturará escenas es una de mis debilidades. Primero con la vista, generalmente algo llama mi atención y entonces me paro y miró un rato y si la escena me convence la capturó con mi cámara. El otro día no podía dejar de sonreír al pasear y fotografiar. Dos de mis pasiones.

El bosque alivia mi estrés, borra lo malo de mi memoria, regenera mi espíritu, aparca mis prisas, me recarga de buenas vibraciones.

Cada uno de nosotros tenemos un sitio al que vamos de cuando en cuando, nuestro refugio, a salvo de lo cotidianeidad y la rutina, el mío es el bosque y tengo la inmensa fortuna de estar rodeado por el.
A continuación una muestra de los paisajes, escenas, trocitos de mi paseo que me gustaría compartir hoy con vosotros. 

Primeros días de primavera.

Aunque sigue haciendo frío los días son mucho más luminosos y se agradece pasear escuchando a los pajarillos. El bosque ha comenzado a despertar calentado por un sol algo tacaño en cuanto a calor pero muy generoso con su luz. 

Y es esa luz la que intento capturar en mis fotos, esa energía sin límite que transforma todo y que hace que todo comience de nuevo. 

El ciclo de la vida. Flores por doquier, las hormigas que empiezan a reabastecer el almacén, los pájaros que construyen sus nidos, los vecinos y sus barbacoas…
Pasear y sentir los rayos de sol que se abren camino entre las ramas de los árboles. Respirar aire fresco, revitalizante. Observar, contemplar, solazarse…

Disfrutad de la primavera allá donde estéis.

Caminar.

Acabo de leer un artículo ( http://pijamasurf.com/2014/04/sobre-salir-a-caminar/)  y no puedo estar más de acuerdo.

Cuando salgo a caminar lo hago con la intención de olvidarme de todo lo superficial y concentrarme en lo pequeño, en los detalles, en las cosas que quizás la estresante vida moderna no nos permite. Cuando camino, cuando camino solo para ser exactos, ñunça estoy solo. Cuando camino, camino acompañado de los recuerdos, de las imágenes de la gente que no tengo cerca. Cuando camino, me invento gente que camina conmigo y tenemos algunas a conversación filosofía de cuando en cuando. Cuando camino, camino solo, contemplando el paisaje, pensando en lo bella que es la naturaleza y lo afortunado aro que soy al tenerla a la vuelta de la esquina. Cuando paseo, también fotografio, y en los paisajes que contemplo también me invento historias y pienso como ha podido ser que el paisaje sea así o asá. Cuando camino, respiro hondo y lleno mis pulmones de naturaleza, y me lleno de verde y de marrón y del resto de colores. Y al llenarme de naturaleza el día a día es más llevadero.

Caminar para mí es vivir y soñar despierto y ser consciente de lo afortunados que somos los humanos que amamos la naturaleza.

Caminar también es fotografiar, ambas actividades están íntimamente unidas para mí. Caminar y fotografiar, soñar y contemplar, respirar hondo y encuadrar. Caminar, fotografiar, vivir.
Durante el paseo de hace unos días hice unas cuantas fotos panorámicas que os enseño a continuación.

He dejado para el final mi foto favorita de esta sesión. 

Pasear todo lo que podáis, soñar todo lo que podáis.

Paseo a la orilla del lago helado.

Después de casi un par de meses sin dar un garbeo por la orilla del Mälaren, cosa que he hechado de menos, el viernes después de ir al súper salí de casa con ganas de respirar aire fresco y escuchar el silencio cuando el agua de la superficie del lago se ha congelado. Empecé el paseo en la estación de cercanías de Kallhäll, en el exteriordede la estación para ser exactos. Abrieron la nueva estación a finales de agosto del año pasado jueves yo con el puente nuevo sobre las vías. El caso es que me gustan este tipo de estructuras, de diseño bastante vanguardista en el exterior y sencillo y práctico, minimalista incluso, del interior. Los puentes siempre me han gustado. Unir dos barrios, dos pueblos, dos ciudades, dos países… es una idea que siempre me ha gustado. 

En el caso del puente de la estación facilita el acceso a la misma y las zonas residenciales que existen a ambos lados de las vías. Un par de fotos de estructuras humanas fueron suficientes para satisfacer mi inquietud arquitectónica. Ahora tocaba enfilar para el lago. No sabía si estaría completa o parcialmente helado, así que mientras caminaba disfrutando del silencio, que algunos días de invierno es casi total, iban apareciendo imágenes en mi cabeza de cómo me gustaría encontrar el paisaje.

Como siempre lo que imagino y lo que al final es no se parecen mucho. Y como casi siempre lo que encontré fue mejor de lo imaginado. 

Un paisaje minimalista, sencillo, sobrio. 

Y otro de árboles sedientos que inclinaron sus troncos hacia el lago en verano para saciar la sed y calmar el calor y que se olvidaron de volver a erguirse. Tal cual estaban fueron atrapados por el hielo. 

Esas son mis dos fotos favoritas de las que hice el viernes.

Comenzamos el paseo en el exterior de la estación.

Un poco de bosque de camino al lago.

El lago estaba completamente helado y el paisaje me gustó tanto que mientras lo contemplaba apenas noté el frío en mis dedos y mejillas. 

No podía faltar una en blanco y negro.

Y de nuevo la estación desde otro punto de vista, de vuelta a casa.

Raíces.

La mayoría de mis raíces han crecido en España, allí nací y crecí. Todos mis recuerdos conformar un extenso e intrincado mapa de ya cerca de 47 años. Las raíces más antiguas y, por lo tanto, más profundas, constituyen la base de lo que hoy soy. Me siento afortunado de tener un hermano mayor que como hobby nos fotografiaba cuando Emilio y yo éramos pequeños. Esa fototeca me ayuda a comprender mejor de donde vengo. 

La familia nos empieza a dar forma, nos moldea. Algunas veces encajamos, otras sin embargo rompemos el molde y es ahí donde empezamos a ser nosotros mismos, únicos e inimitables. Ahí es donde comenzamos a echar otro tipo de raíces. Las raíces de las experiencias que continúan conformando nuestro yo y nos ayudan a descubrir algunos de los valores que perdurarán toda la vida. La amistad, la lealtad, la honradez… Algunos cortan esas raíces para crecer otras más rápidamente, las mías permanecen intactas. 

Yo, como otras muchas personas en algún momento de su vida, me autotrasplanté a otro lugar. Al principio no es fácil, la nueva tierra puede ser dura y a nuestras raíces les resulta difícil adaptarse al nuevo entorno. Al cabo de un tiempo y con ayuda de algunos nativos que nos enseñan a manejar el nuevo sustrato, nuestras viejas raíces se van acomodando a la par que las nuevas raíces crecen y se fortalecen. 

Nuevas raíces crecen continuamente pero hay que seguir alimentando a las más viejas para que no se sequen y desaparezcan. Las raíces no se ven, están ocultas dentro de nosotros. Lo que se ve y lo que otros aprecian de nosotros es la muestra de lo bien o mal que cuidamos nuestras raíces. 

Yo sigo manteniendo vivas mis raíces a través de miles de imágenes que conservo en mi propia memoria y en la del disco externo de 1 TB (que uno ya se va haciendo mayor), y que de vez en cuando vuelvo a mirar para seguir mi camino sin olvidar de dónde vengo.

Para mi las raíces más importantes son las que representan a la familia. Las más sólidas son las de mis padres, mis hermanos y sobrinos, mis tías y tíos, mis primas y primos y mis amigos.

Todo lo anterior viene a cuento de unas cuantas imágenes de Asturias (Cangas de Narcea y Corias), Granada (Dúrcal) y Madrid que revivieron esa raíz, la de la familia, profunda y muy importante para mí.

Las he reeditado y ahora las muestro con mucho cariño.

Asturias 2009.

Granada 2010.

Madrid 2010.

Ahora unas cuantas imágenes de mis raíces más recientes, éstas están empezando a consolidarse aquí en Suecia. Aquí me autotrasplanté en 2013 y desde entonces crecen saludables unas cuantas raíces nuevas. Entre ellas, las más importantes para mí, las de la familia. Ahora las de mi propia familia que crecen entrelazándose y compartiéndose con las de mi familia española. Eso sí, las raíces no entienden de fronteras.
Suecia 2017.

Dedico este post a mis hermanos.A Manolo por inspirarme para escribir este post con símiles de raíces, sustratos, tierras y todo eso que el controla y explica tan bien de sus bonsáis. Y a Emilio por ayudarme a mantener mis más importantes raíces frescas. ¡Va por ustedes!